viernes, mayo 18, 2007

Un país dominado por el terrorismo

El Congreso estadounidense ratificó los Tratados de Libre Comercio que negoció con Panamá y Perú, pero el de Colombia sigue estancado, por la dificultad que proviene de la historia de violencia política y asesinatos a sindicatos que hay en ese país, según palabras del congresista demócrata Sander Levin. ¿Y qué responde a ésto Álvaro Uribe?

¡Yo pido al Congreso de Estados Unidos, que no sea sordo ante la realidad de nuestros avances!


Pero nosotros repetimos: ¿cuáles avances? ¿Acaso serán los avances en materia de seguridad que ha impulsado este gobierno -entiéndase: espionajes a la oposición al mejor estilo de Watergate, allanamientos sin orden judicial a quienes presenten pruebas fidedignas que comprometen al uribismo en actuaciones criminales o cómplices, acusaciones de "terroristas de civil" o "comunistas disfrazados" o "infames" a quienes tienen argumentos que demuestran que el gobierno se equivoca, descalificaciones a los estudios que realizan personas serias para demostrar que en este país las cosas no marchan como ellos quieren hacer creer a todo el mundo de forma ciega, consolidación del terror paramilitar, que tiene amedrentadas a tantas zonas del país, como Norte de Santander, Antioquia, la Costa Atlántica, la Amazonía colombiana; en fin, tantas muestras de seguridad-?

Así como a los colombianos fieles a la reeligión, los mantiene convencidos de su maravillosa gestión, que vista al interior de los hechos, no es más que un maravilloso artificio de manipulación, por la cantidad de contradicciones que presenta -por ejemplo, las estadísticas del DANE, las cifras de la libertad de prensa en Colombia, el desempleo, esas no más para dar una muestra-, Álvaro Uribe pretende que de la misma manera la comunidad internacional, no sólo la de Estados Unidos sino la del resto del mundo, le va a creer su fábula de una Colombia liberada del terrorismo, recuperada, floreciente y en paz.

¡Pero si los hechos hablan por sí solos! Aquí lo que hay es un país dominado por el terrorismo, en muchos casos terrorismo de Estado, como lo reiteró Salvatore Mancuso en sus declaraciones a la Fiscalía esta semana, confirmando por ejemplo las acusaciones de Petro contra comandantes militares, como el siniestro Rito Alejo del Río, en la región de Urabá.

Un país dominado por el terrorismo, legal e ilegal, que persigue a los contradictores políticos de Álvaro Uribe y los espía para encontrar supuestas pruebas de subversión, cuando ya sabemos que por cuenta de los "falsos positivos" esas pruebas son creadas e inventadas para desprestigiarlos frente a la opinión pública, cada vez más ingenua e indiferente a todo el horror que se ha revelado y que ha sufrido el país en los últimos años.

Un país dominado por el terrorismo verbal, que ataca sin argumentos y pone en la mira de los violentos a personas que contribuyen a que en el país se sepa la verdad, como Yolanda Paternina, Alfredo Correa de Andreis, o periodistas como Daniel Coronell y Hollman Morris.

Un país dominado por el terrorismo, donde las libertades básicas ya no se respetan, ni siquiera las de los periodistas, como la de la confidencialidad de las fuentes. Así lo hizo saber Álvaro Uribe en entrevista con Caracol Radio: "Estoy en total desacuerdo con que el periodismo no entregue la fuente".

Y aún así, Uribe pretende que el Congreso de los Estados Unidos crea que su gobierno actúa contra la impunidad, como lo dijo en otro de sus discursos bravucones y arrogantes esta vez en la Escuela de Policía General Santander, cuando la baja de la cúpula militar que se anunció esta semana se debió a que la inteligencia militar iba dirigida a los paramilitares y sus conversaciones, mientras que ni el gobierno ni la opinión pública se inmutan frente a la revelación hecha por el propio Uribe, de que estaban espiando a la oposición.

No, Uribe, si aquí usted por obra y gracia de su mente hábil ha logrado convencer a tantos colombianos de su gestión de mentiras y ocultaciones, no crea que en el exterior su estrategia le va a funcionar también. Porque con muchos colombianos, como los que conformamos la Minoría desinformada, tampoco le ha funcionado y eso debe ser por algo. Entonces, no más, ¿CUÁLES AVANCES?

Imagen: Cortesía diario La República de Perú: www.larepublica.com.pe




10 comentarios:

Anónimo dijo...

"Lo que Mancuso dijo, se ha venido diciendo hace años: las Auc son la diestra asesina de lo que Gaitán llamó la oligarquía, una sociedad que le ha permitido gobernar sin oposición con el argumento de defenderse del terrorismo o del comunismo; lavar y legalizar miles de toneladas de cocaína exportada, y apoderarse a motosierrazo limpio de gran parte de las mejores tierras del país y de la torta presupuestal de la nación.

El andamiaje ha sido tan eficaz, y sobre todo tan bien disimulado, que de llegar a develarse, el sistema –democracia de mentiritas– no resistiría tanta verdad. Sólo resiste la confesión de los crímenes cometidos por criminales, pero no el desenmascaramiento de los que han sido sus cómplices políticos. Lo que ahora llaman la gobernabilidad ha costado mucha sangre y mucha, mucha, mentira"

Alfredo Molano
Tomado del Espectador
18 demayo de 2007

Nadia dijo...

A veces me pregunto.. ¿Por qué tanto alboroto de algo que ya se suponia desde hace mucho rato. Se sabia que Uribe y sus aliados tiene conexiones con los Paramilitares.
Esta actual situación que se ha ido enfrentado se debe ver desde varios puntos de vista y poderse plantear porque razón esto apenas esta saliendo a la luz pública.
Sin embargo, considero que no todo lo que él ha hecho es malo, ya que las carreteras se han vuelto mucho mas seguras para poder desplazarse con confianza por el pais.

Anónimo dijo...

NADIA,
Como usted lo dice, hace tiempo la gente sabía de narcoparamilitares, de torturas y masacres y, aún así, dejamos solas a las victimas. Muchos de los que denunciaron fueron asesinados y otros expulsados. Es más, mucha gente votó por Uribe y sus "amigos" a pesar de que sabían que estaban votando por los verdugos o talvez por ello mismo.

El "escandalo" del que Ud habla es por la terrible hipocresía de los más responsables de la barbarie de la que todos sabíamos. Aún así, Ud dice que no todo es "malo" y que, a pesar de la tortura y muerte de miles de personas y del despojo y desplazamiento de millones que hoy están en las calles sin nada de lo poco que tenían y con el peso duro de la indiferencia de todos los que sabíamos, hay cosas "buenas" y precisa que algunos pueden pasear tranquilos por calles y carreteras, incluso los verdugos y los que se hicieron inmensamente ricos con la sangre y las tierras de los otros, los que no tienen ya nada y no pueden pasear tranquilos por las calles y carreteras.

No confíe en las cosas "buenas" de Uribe y nunca crea en la bondad de los militares.

Anónimo dijo...

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver ni oír.

"Lo nuestro es patéticamente cómico. No de otro modo se explica que con tanta violencia, crímenes, 'parapolítica', corrupción, desastres naturales y morales, desempleo, ausencia notable de servicios de salud, seamos el país más feliz del mundo. Lo que pasa es que para no amargarnos, parece que nuestra política es la del avestruz"

Andrés Hurtado García. Columnista de EL TIEMPO. MAY 22 2007

Un Paso a la Izquierda dijo...

Para seguir con la pregunta, les dejo un dato de la Escuela Nacional Sindical, según Uribe en el 2006 solo hubo 25 asesinatos de sindicalistas, pero las estadísticas de la ENS hablan de 72. Sin contar que el gobierno siempre minimiza estas cifras argumentando que son muertes que se dan por fuera del ejercicio sindical. Esta es una de las tantas cifras que no cuadran con las del gobierno.

Anónimo dijo...

Mancuso dice que los "narcoparas" surgieron como resultado de la ausencia del Estado y del acuerdo de una parte de la sociedad para combatir a la guerrilla.

Si ello fuera cierto entonces como se puede explicar las siguientes situaciones, entre otras

1. Que el origen y desarrollo, durante algo más de veinte años, del paramilitarismo sea un fenómeno paralelo a la lucha de los narcos por el poder?

2. Que el paramilitarismo sea, como el mismo MANCUSO lo dijo, una política de Estado?

3. Que la gran mayoría de victimas de los paramilitares sean civiles desarmados?

4. Que algunos terratenientes, industriales, ganaderos, hubiesen terminado creando feudos armados, en donde impusieron sus propias leyes, entre las cuales estaba el sagrado derecho al saqueo y la pena de muerte para quienes se opusieran?

5. Que "esa parte de la sociedad" a la que se refiere MANCUSO (los ricos y poderosos), en lugar de defenderse de las guerrillas, hubiese terminado torturando, asesinando y despojando de sus tierras a los más pobres?

6. Que el mayor número de víctimas se diera en las zonas del país con mayor presencia militar?

7. Que la defensa de los más ricos diera origen al periodo más salvaje y sangriento de toda la historia de Colombia?

8. Que los paramilitares resulten agrupados en un proyecto criminal con sectores de la clase política más corrompida y los más grandes "empresarios" mafiosos para apropiarse de todo el Estado?

Anónimo dijo...

PACHITO PILATOS
Y EL BLOQUE CAPITAL

Pachito Pilatos dijo a su mamá: voy a volverme PATETA y el que a impedirlo se meta, en el acto morirá

PACHITO PILATOS
Bloque capital

Anónimo dijo...

A propósito de política y negocios

Es muy importante destacar que los amigos de Uribito han hecho de "la Picota" una especie de "CLUB EL NOGAL" en el sur de Bogotá. La picota es hoy un exclusivo club social a donde acude diariamente lo mejor de la crema y nata de este país a hacer lo suyo: planear los robos, saqueos, nombramientos, contratos y asesinatos.

Anónimo dijo...

"El 27 de febrero de 1997, los pobladores de Bijao del Cacarica, una población perdida en el noroeste de Colombia, fueron invitados a un partido de fútbol. Quienes los convocaron señalaron que la asistencia era obligatoria. No hubo carteles, porque en esos sitios se desconocen toda suerte de sofisticaciones, ni perifoneo, dado el mínimo tamaño del casco urbano. Bastó "pasar la voz". Uno de los equipos, el conformado por los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, se perfilaba como ganador. El otro, el de los soldados del Ejército Nacional, buscaba de alguna manera salir avante del compromiso. En medio del silencio sepulcral provocado por los acontecimientos de los tres últimos días, los vecinos se reunieron poco a poco bajo la sombra de los árboles. Fue entonces cuando los equipos saltaron a la cancha. Alguien preguntó cómo podría distinguirlos, si todos vestían el mismo uniforme y todos lucían la misma facha feroz y llevaban terciados al hombro idénticos fusiles. "Tiene que fijarse en el letrero del brazo derecho", respondió otro. "Los que tienen letrero son de las AUC. Los otros, del Ejército".

Tres días atrás, en su oficina de la XVII Brigada, con sede en Carepa, el general Rito Alejo del Río había puesto en marcha la "Operación Génesis", contra el frente 57 de las FARC. Con el apoyo de aviones provistos de bombas y ametralladoras, soldados y paramilitares llegaron hombro a hombro a Bijao, quemaron casas, saquearon la población y amenazaron de muerte a los vecinos. Por eso, cuando estos supieron que habría un encuentro amistoso, pensaron que la ola de terror comenzaba a ceder, y que los intrusos regresarían pronto a sus cuarteles.

Una vez reunidos, el árbitro hizo sonar su silbato. Cada uno de los equipos ocupó su puesto estratégico en el terreno de juego. Entonces, un ayudante trajo hasta el centro de la cancha una bolsa de fique, y vació su contenido en un punto equidistante entre los encargados de hacer el primer disparo. Los asistentes dejaron escapar un grito de horror. El balón con el que jugarían los contendientes era la cabeza de Marino López, uno de sus amigos.

Durante largos minutos el único ruido que pudieron percibir los habitantes fue el de las patadas que daban los jugadores contra el cráneo destrozado. En medio del oprobioso sol de esa mañana interminable, el equipo de las Autodefensas logró vencer dos veces la portería de su adversario. Después del segundo gol el capitán del equipo vencedor anunció que el balón había sacado la mano ("sacar la mano" es una frase que se aplica en Colombia a lo que ya no sirve), y que, por consiguiente, terminaba el partido.

Los miembros del equipo del Ejército Nacional tuvieron que conformarse. No les gustaba perder, pero el juego había sido limpio. El delantero, que estuvo a punto de meter dos o tres goles, se disculpó con sus compañeros. "El balón era pésimo", les dijo. "Ojalá la próxima vez lo inflen antes del partido".

Luego, los contendientes se abrazaron y salieron a emborracharse ala tienda del pueblo. "Lo que es aquí no queda uno solo de esos bandidos", anunció el jefe de las autodefensas. Y todos aplaudieron.

Este, claro está, es el guión necesario para una película de terror. Porque, en realidad, lo que pasó fue mucho peor.

"El 27 de febrero estando allá en Bijao" -le cuenta a "Justicia y Paz" uno de los testigos- "llega un grupo de paramilitares y un militar, a eso de las 9:00 de la mañana. Marino López, me dice 'estoy con miedo, no sé si salir a Turbo'. Los paramilitares y también militares rodearon todo el caserío. La gente ya había salido, unos más arriba, otros a La Tapa. Nos juntaron a todos, nos amenazaron. A Marino lo obligaron a bajar unos cocos. Él como con miedo, y nosotros diciéndoles, 'ya nos vamos'. Marino les decía 'si fueron tres días los que nos dieron', y dijo uno 'ustedes se van hoy'. Dos de los doce militares tomaron a Marino. Luego de entregarles los cocos, él se puso sus botas y su camisa, y les pidió sus documentos de identidad. Uno de ellos dice: 'Ahora sí quiere el documento de identidad, guerrillero. Reclámeselos a su madre". Y vuelven a acusarlo de guerrillero. Él les dice: 'ustedes saben que yo no soy guerrillero'. Lo insultan, lo golpean. Uno de los criminales coge un machete y le corta el cuerpo. Marino intenta huir, se arroja al río, pero los paramilitares, lo amenazan: 'si huye le va peor'. Marino regresa, extiende su brazo izquierdo para salir del agua. Uno de los paramilitares le mocha la cabeza con el machete. Luego le cortan los brazos en dos, las dos piernas a la altura de las rodillas. Y empiezan a jugar fútbol con su cabeza. Todas y todos lo vimos. Ya no había nada más que decir, qué hablar. Todo estaba dicho. Endiablados, sin ninguna fe, ninguna moral. Todo gris, el alma, el cielo, la tierra. Todo se hizo silencio. Todo fue terror. El bombardeo del cuerpo, el bombardeo del alma. La muerte se hizo un juego".

Ese fue el comienzo del año de terror que vivió la región de Cacarica en 1997. El 4 de abril, siguen los testimonios, un comando de militares y paramilitares acantonados en Apartadó, le abrieron el vientre a Daniel Pino delante de observadores internacionales que habían llegado días antes a la zona para comprobar algunas denuncias relacionadas con los atropellos a los derechos humanos. Tratando de detener el derrame de sus intestinos, el campesino agonizó durante una hora sin que nadie pudiera auxiliarlo.

El 28 de mayo del mismo año, militares y paramilitares (anoto que repetiré cuantas veces sea necesario "militares y paramilitares") le cortaron el cuero cabelludo a Edilberto Jiménez, un vecino de Pavarandó, lo pasearon por el pueblo con el cráneo cubierto de moscas y de jejenes, y lo remataron delante de la casa de sus padres. El 15 de junio, en Bella Vista, Bojayá, militares y paramilitares acuchillaron en el cuello a Wilmer Mena y luego le cortaron los brazos. Y después, el 26 de noviembre, militares y paramilitares sacaron de sus casas a Heriberto Areiza y a Ricaurte Monroy, vecinos de La Balsita, les arrancaron los ojos y les llenaron de ácidos las órbitas vacías.

Estos son sólo algunos ejemplos del procedimiento y de los autores materiales de la "Operación Génesis", ideada por el general Del Río. Presionado por la comunidad internacional, el gobierno de Andrés Pastrana lo llamó a calificar servicios. Pero en Colombia esos hechos siempre quedan impunes. Poco tiempo después, Álvaro Uribe, un político gris que quería llegar a la Presidencia de la República, le dio el título de "Pacificador del Urabá" en un banquete de desagravio. Y quedó como tal, y como tal se le conoce.

Pues bien. El "Pacificador del Urabá" perdió su visa para entrar a los Estados Unidos cuando el gobierno de ese país lo acusó como sospechoso de narcotráfico y terrorismo. El pasado 12 de marzo, en su habitual rueda de prensa, el Departamento de Estado anunció que la medida se tomó "en 1999, por los cargos mencionados, bajo ley de inmigración numerales 212 A3B y A2C".

En la misma fecha, mediante una corresponsalía generada en Washington, El Tiempo, de Bogotá, dio cuenta de algunos pormenores relacionados con el caso. "El numeral A3B, que se cita en el caso Del Río -explica el periódico- dice textualmente: 'Se le niega la visa a cualquier extranjero que haya participado en actividades terroristas'. El numeral A2C, el otro que se eleva contra el general (r) hace referencia a cualquier persona que sea narcotraficante, haya participado en el tráfico de drogas o haya colaborado en una actividad relacionada con el narcotráfico. En el caso de terrorismo, el Departamento de Estado se refiere a los cargos que pesaban en contra de Del Río por la supuesta conformación de grupos paramilitares cuando el general era comandante de la XVII Brigada, entre 1995 y 1997, en el Urabá antioqueño, territorio en el que se desarrolló un agudo enfrentamiento entre las autodefensas ilegales y la guerrilla. Frente a este mismo caso la Fiscalía colombiana decidió esta semana archivar los cargos contra Del Río por falta de méritos"

Este documento ha sido publicado el 12 abr 04 por el Equipo Nizkor y Derechos Human Rights

Anónimo dijo...

En su último viaje a los Estados Unidos, el narcopresidente uribito dijo que su "gobierno" estaba comprometido en "la lucha contra la impunidad".

La Señora Pelosi le pidió entonces resultados y el buen Uribito, sin nadita que mostrar prometió volver dos meses después.

Sin haber hecho nada para ayudar y mucho para entorpecer lo poquito de justicia que en Colombia hay, el buen Uribito dice ahora que es mejor nadita de pena y anuncia el valiente que va a excarcelar a los peores criminales que recuerde este país.

No sé si buen Uribito irá pues de nuevo a los Estados Unidos sin nadita que mostrar.