
Ahora que se acerca la jornada electoral del 28 de octubre, es bueno hacer un balance de todo lo que fue la temporada de campañas en el país y darnos cuenta de cómo sigue campante en Colombia la violencia por motivos políticos.
Por un lado, el terror de las FARC no ha menguado, como siempre se dice en los discursos oficiales.

De ser así, tantos candidatos no habrían sido asesinados en las zonas donde su presencia es evidente, como en Caquetá y Cauca. Aunque alias "Martín Caballero" haya sido abatido, probablemente otro jefe guerrillero seguirá detrás de él, imponiendo el régimen de terror que ya existía. O entonces, ¿por qué en los años 50 bandoleros de tanto renombre como Efraín González o "Sangrenegra" fueron abatidos y sin embargo la violencia continuó, con otros personajes como "Tirofijo" o el "Cura Pérez"? Con el asesinato de jefes guerrilleros no se acaba la violencia en Colombia. Eso le tiene que quedar claro a todo el mundo. Y mientras sigan existiendo condiciones en el país que les permitan a las FARC o al ELN o a las AUC o a las Águilas Negras, seguir reclutando gente para engrosar el camino de las armas, nunca vamos a superar la violencia ni vamos a tener nunca elecciones en paz.
Por otro lado, según el portal Votebien.com, en este período electoral, 20 candidatos fueron asesinados, en distintas regiones del país. Esto, según un documento fechado el 8 de octubre (ver documento aquí).

La absurda concepción de seguridad a la que nos hemos acostumbrado no puede llevarnos a que los nombres de los candidatos asesinados queden sólo en un número (...)
No sabemos si estos candidatos hubieran sido buenos gobernantes. Los violentos no nos dejaron saberlo. Y aunque no se descarta que alguno de ellos haya sido asesinado por razones diferentes al proselitismo político, es claro que para la mayoría de ellos el hecho de creer en un sistema democrático y poner su nombre a consideración para la administración de lo público, les puso sobre sí la lápida.
En cualquier civilización moderna esta cifra sería un escándalo que tendría a todas las autoridades con las alertas encendidas en los lugares donde estos fueron asesinados, y a la ciudadanía movilizada. Pero en la encallecida conciencia colombiana frente a la violencia, ellos corren el riesgo de ser sólo una cifra.
Lo peor es que las autoridades se sienten orgullosas al decir que las cosas están mejorando. Una vida sacrificada de ninguna manera es motivo para sacar pecho.
(...)lo sucedido hasta ahora debe borrar cualquier halo de satisfacción con el deber cumplido.

Imágenes: http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/41699000/jpg/_41699054_060529_colombia3.jpg
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28 de octubre