
Interesante documento representa la entrevista que le hizo ayer (12 de enero) la W Radio a José Miguel Vivanco, director para América Latina de la organización Human Rights Watch(HRW), a propósito del informe anual que publicó esta institución en estos días. Entrevista que por demás ya queda entre los archivos de la Minoría desinformada por el valor de su contenido.
Los comentarios de Vivanco abren muchas luces a lo que de verdad está ocurriendo en el proceso con los paramilitares, con datos rigurosos y verídicos, como él se lo afirma a Julio Sánchez Cristo, que revelan realidades como la del reagrupamiento de desmovilizados en regiones como en Norte de Santander, con las mismas estructuras criminales de las autodefensas, pero bajo una nueva insignia: Los Águilas Negras.
También las condiciones de privilegio en que se encuentran recluidos los jefes paramilitares, que si bien pueden estar en un pabellón de máxima seguridad en Itagüí (Antioquia), cuentan con mecanismos de comunicación como computadores y celulares que les permiten aprovechar los beneficios de la última tecnología para mantener activas sus estructuras siniestras, dando órdenes y coordinando estrategias de muerte.
Además, en una parte de la entrevista Vivanco recuerda a la opinión pública -y así lo hacemos también aquí en nuestro intento por refrescar la memoria y mostrar la verdad- que la ley de Justicia y Paz no es lo mejor que se puedo hacer en materia legislativa para lograr un verdadero proceso de verdad, justicia y reparación: había un proyecto mejor que ese y era la propuesta inicial de Rafael Pardo y Gina Parodi. Así lo dice el director de HRW y reconoce que fue enderezada "felizmente" por la Corte Constitucional. De la misma forma, asegura "no ignorar" la labor del Fiscal General, Mario Iguarán.
Pero creo que sobre eso hay un argumento contundente y que hay que resaltar: si fuera por este gobierno, los victimarios no estarían respondiéndole como debieran a la justicia. Los méritos de lo que está ocurriendo en este momento en el proceso no son de Álvaro Uribe, ni de su gobierno, ni de su Congreso (puesto que las mayorías son oficialistas). Son de las instituciones democráticas de este país que han mantenido independencia frente a esos poderes intimidatorios y amenazantes. Caso concreto: la Corte Suprema de Justicia. Y por supuesto, las actuaciones del fiscal Iguarán, quien desempolvó las pruebas contra los para-congresistas y se las entregó a la Corte para su análisis. Para ellos sí van los méritos de la justicia que se está empezando a ver en Colombia.
Fotografía:Cortesía AP
Ah y siento mi voz de protesta contra...
No hay que ignorar la pésima actitud periodística de Juilo Sánchez Cristo en esta entrevista a José Miguel Vivanco. Es reprochable desde todo ángulo que este periodista le hiciera preguntas que indujeran al interlocutor a defender las tesis de este gobierno, como son las de "reconocer los esfuerzos que se están haciendo" u obligarlo a dar "algun indicador favorable" a Colombia. ¿No se da cuenta Sánchez Cristo que con ese proceder ofende a la labor periodística, al supeditar su posición a los argumentos del poder de turno? ¿No ve acaso que lo que hace Human Rights Watch es precisamente lo que debiera estar haciendo él como periodista y todos sus colegas en el mundo para evitar los abusos de los poderes y las mentiras que usan para sostener ese poder?
Es que no necesitamos más "indicadores favorables" que hablen bien de Colombia: necesitamos más verdades. No más justificaciones a las mentiras y a las cortinas de humo del gobierno de Álvaro Uribe. Lo que requerimos es que nos muestren las realidades para poder actuar sobre ellas.
¿Cómo les podemos creer a los medios de comunicación si ellos mismos justifican las mentiras del gobierno y se meten en el saco de "la causa nacional" -"nosotros estamos logrando cosas"-, como si todos estuviéramos de acuerdo y aceptando tácitamente lo que hace Uribe? No señor Sánchez Cristo, su labor no es acompañar la seguridad democrática, sino estar vigilante, como periodista que es, ante las realidades del país y controlar los excesos y mentiras del poder. Esa es la función del periodismo. O como bien lo dijo Vivanco, "si no, mejor nos vamos a casa".
uribe
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