
Ante la propuesta de movilización en homenaje a las víctimas de los paramilitares y los crímenes de Estado el próximo 6 de marzo, la estrategia del gobierno de Álvaro Uribe, a través de los medios masivos de comunicación, es simular la democracia, es decir, filtrar información y abrir espacios de supuesta libertad de expresión, que los lectores, espectadores y oyentes utilizan como plataforma de agresión e impunidad verbal, con el pretexto de ejercer “opinión pública”. Como dice sabiamente el cantante Piero: “la democracia se usa para cualquier explicación”.
Así como en todas las ocasiones en que la gravedad de los hechos le pesa en la lengua, Uribe demuestra su posición sobre la marcha del 6 de marzo por intermedio de sus voceros, no sólo oficiales, sino también sus más agresivos representantes: José Obdulio Gaviria, Fernando Londoño Hoyos, Ernesto Yamhure, RCN, entre otros. El mensaje que ellos transmiten acerca de las supuestas intenciones de la jornada de marzo es que es una convocatoria del cartel de las FARC, que irrespeta la institucionalidad de Colombia, invocada en las Fuerzas Militares.
Y el trabajo de los medios de comunicación ha sido el de dar eco a esta posición e invisibilizar a las víctimas de los paramilitares –como son millones de desplazados a lo largo del país-, además de desconocer falsos positivos y demás crímenes que sí han cometido las Fuerzas Armadas oficiales, como el caso de la masacre de un grupo de policías anti-narcóticos en manos de militares en Jamundí, Valle, que ya ha sido probado por la justicia. La condena a los miembros del Ejército esta semana es una pequeña puerta a la verdad sobre los crímenes de Estado.


Ahh… pero si algún medio alternativo se atreve a denunciar irregularidades como las chuzadas telefónicas al exmagistrado César Julio Valencia Copete, entonces los funcionarios del Estado ponen el grito en el cielo, no por lo verdaderamente grave, las interceptaciones, sino porque ese medio divulgó dicha información. Qué tal cómo se tergiversa el significado de los acontecimientos para proteger la mentada seguridad democrática.
Ahh…2…Qué Dios proteja a los secuestrados de la lápida que se cierne sobre sus vidas, cuando Juan Manuel Santos los condenó a sentencia de muerte frente a todos los medios de comunicación, con la “amenaza terrorista” del rescate militar.
Imágenes: collage de Minoría desinformada; El Espectador; equinoXio.org; David Mariño en el grupo Me dan miedo los colombianos de bien en Facebook
uribe
Colombia
marchas
6 de marzo
derecha
Iván Cepeda
Carimagua
desplazados
medios
comunicación